Archivos mensuales: noviembre 2011

La danza de Anguiano

Las Fallas de Valencia, los San Fermines de Pamplona o el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife son sólo algunos ejemplos del variado paisaje festivo español. Sin embargo una de las festividades, sin duda, más curiosa la encontramos en un pequeño y bonito pueblo de La Rioja de poco más de 500 habitantes  llamado Anguiano, situado entre bosques y las montañas que conforman la Sierra de la Demanda y cuyo principal centro turístico es el cercano Monasterio de Valvanera.

Cada 22 de julio, día que se corresponde con la festividad de la Magdalena, patrona de Anguiano, y cada último fin de semana de septiembre, que es cuando la imagen de la santa regresa nuevamente a su ermita donde permanecerá hasta mayo, se celebra la tradicional fiesta folklórica de la Danza de los Zancos, única en la geografía española, y declarada de interés turístico nacional.

        “Santa María Magdalena, hoy, Acción de Gracias, a la ermita te queremos acompañar a pesar del largo camino que tenemos que andar. Tus montes están agostados, tus fuentes sin ganas de manar, pero según se acerca la hora, todo vuelve a resucitar, porque la reina del alma con ellos estará. El pueblo entero hoy se quiere despedir, pero dentro de nuestros corazones, tú siempre puedes seguir. Bendice a los danzadores, también al pueblo Anguiano, bendice a los forasteros, que todos somos hermanos. ¡Viva Santa María Magdalena! ¡Viva el pueblo Anguiano! ¡Viva los danzadores! ¡Viva las autoridades! ¡Viva Santa María Magdalena!”

Existen referencias escritas sobre esta danza que datan de principios del siglo XVIII, y aunque su origen resulta un tanto confuso, parece más que evidente que su origen y esencia es puramente pagana, por lo que muy probablemente sería algún religioso quien la adaptara y la llevara al terreno religioso. Lo cierto es que los zancos eran habitualmente utilizados por las gentes que se dedicaban a la ganadería y al pastoreo, labores que a menudo obligaban a atravesar zonas húmedas, prados encharcados o cubiertos de nieve durante los fríos inviernos de la zona. Con el tiempo, esta peligrosa y arriesgada danza se convirtió en el ritual por el cual los jóvenes abandonaban su adolescencia para alcanzar la madurez.

El atuendo de los danzantes lo componen unos zancos de madera de haya de unos 50 cm de altura, un par de castañuelas, y el conjunto de camisa, chaleco, pantalón y faldón amarillo tradicionales.  El último fin de semana de septiembre, y tras una misa en la iglesia de San Andrés,  la imagen de Sta. María Magdalena sale en procesión camino de su ermita, portada por un grupo de vecinos acompañados de la música de las dulzainas y los tamboriles y los ocho danzantes elevados sobre sus zancos. Tras una danza conocida como “El Agudo”, los danzantes descienden individualmente y girando sobre sí mismos a gran velocidad los siete escalones que separan la plaza de la Obra de la calle Alta, para después continuar el peligroso descenso por la llamada “Cuesta de los danzadores”, calle irregularmente empedrada y estrecha, de unos 58 metros de longitud y con una pronunciada pendiente.

Los danzantes, a la vez que efectúan sus vertiginosos giros, van tocando las castañuelas hasta que alcanzan el final de la cuesta, donde un numeroso grupo de personas denominadas “el colchón”, frenará su frenético descenso. La danza además de peligrosa resulta complicada, pero los danzantes cuentan con la ayuda del vuelo de su faldón amarillo, que al girar velozmente crea una especie de “campana” de aire que proporciona cierta estabilidad. Un roce de la falda con algún espectador del numeroso público congregado podría desestabilizar al danzante y provocar una aparatosa caída. De este modo, mientras unos descienden, otros vuelven a ascender por la empinada cuesta hasta encontrarse con la marcha de la santa, momento en el que volverán a repetir su arriesgada danza. Posteriormente, ya en la plaza del Ayuntamiento, y ahora sin el faldón, los zancos y sin las castañuelas, se lleva a cabo otra danza llamada “los troqueaos”, en la que entran en juego unos palos de boj.

La transmisión entre generaciones, de padres a hijos, mantiene viva esta vistosa tradición a día de hoy, siendo cada año más numeroso el público que acude a presenciar tan curiosa y peculiar danza de carácter religioso que al mismo tiempo muestra su fondo pagano. Se presenta rica por la gran cantidad de ingredientes que combina; lo ancestral y lo sorprendente junto con su gran originalidad, además de un fuerte añadido de riesgo y emoción.

Cuesta de los zanzadores a partir del minuto 7:30

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Elecciones España 2011

Mariano Rajoy

Mariano Rajoy

Desde el 20 de noviembre de 2011 Mariano Rajoy es el nuevo intermediario entre los mercados y la ciudadanía española. El Partido Socialista (PSOE) de Zapatero ha sufrido una derrota ya anunciada aunque mucho más severa de lo que las encuestas hacía suponer: más de 4 millones de votos menos que en las anteriores elecciones de 2008, mientras que el Partido Popular (PP) de Rajoy apenas ha recogido 500 mil votos más. El resto de votos “perdidos” han ido a parar a otros partidos como Izquierda Unida (IU) o Unión Progreso y Democracia (UPD), a una abstención que ha aumentado en más de 500 mil ciudadanos, y en los votos nulos o en blanco que han aumentado en unos 200 mil.

La fuerte caída del PSOE se debe probablemente a una decepción generalizada de muchos de sus votantes, provocada por la caída tanto en avances sociales como en calidad democrática, sumadas al giro liberal en el apartado económico que el gobierno de Zapatero llevó a cabo a partir de la primavera de 2010. La última reforma laboral recortó gravemente los derechos de los trabajadores y además no cumplió con el objetivo con el que supuestamente fue diseñada: la reducción del desempleo. Desempleo que no ha parado de crecer y que a día de hoy se sitúa por encima del 20% afectando a más de 5 millones de personas. Gravísimo resulta el problema del desempleo juvenil en España, que alcanza el 45%, terrorífico dato que no impidió subir la edad de jubilación de 65 a 67 años.

Aunque el candidato socialista Rubalcaba trató de marcar distancias con Zapatero, e incluso llegó a lanzar algunos guiños al Movimiento 15-M, parece que no logró dar crédito ni a sus argumentos ni a la capacidad de su partido para hacer otra cosa de lo que dictan Alemania, el FMI (Fondo Monetario Internacional) y los grandes poderes financieros.

Ni PSOE ni PP han llevado en su programa electoral el fortalecimiento de la democracia, la cual se encuentra sumida en una profunda crisis en Europa, arrodillada ante los esos poderes financieros o “mercados”, que aunque tengan nombres y apellidos y estén plácidamente en sus despachos sacando buen provecho de la situación económica actual, son intencionadamente presentados como fuerzas o entes apenas definibles. Los ejemplos de Italia, con Berlusconi abandonando el poder por presiones exteriores y no por la decisión de los votos o por su dimisión ante la avalancha de escándalos que le venían salpicando, o el de Grecia, con una pretendida consulta popular o referéndum que rápidamente esos poderes financieros se encargaron de anular, e incluso el antecedente español, donde la inviolable e intocable Constitución fue modificada recientemente en un tiempo record y sin ninguna consulta popular de por medio, ponen de manifiesto la extrema debilidad democrática actual.

El sistema electoral español, calificado por uno de sus creadores, Oscar Alzaga, como “maquiavélico”, se caracteriza por su escasa proporción entre votos y escaños (diputados). Es más, ni siquiera garantiza la posición en la que los votantes colocan a los partidos, es decir, que un partido con menos votos que otro puede conseguir mar escaños. El trabalenguas está servido: Algunas mayorías son más minoritarias que ciertas minorías, y ciertas minorías son más mayoritarias que algunas mayorías. Tras las últimas elecciones del 20 de noviembre de 2011 observamos que:

PP = 1 diputado por cada 53.656 votos

PSOE = 1 x 58.425

CIU= 1 x 59. 427

IU = 1 x 139.702

UPD = 1 x 214.260

Con este despropósito en unas elecciones generales de carácter nacional, resulta que:

AMAIUR: 333.628 Votos = 7 diputados.

CIU: 1.014.263 votos = 16 diputados.

EAJ-PNV: 323.517 votos = 5 diputados.

UPD: 1.140.242 votos =  5 diputados.

IU: 1.680.810 = 11 diputados.

EQUO: 215.776 = 0 diputados.

La igualdad de voto queda hecha añicos: los votos, por ejemplo, de los ciudadanos a favor de UPD, IU o EQUO valen muchísimo menos que los del resto. ¿Hasta qué punto puede quedar en entredicho aquello de las “amplias mayorías”, “la voz del pueblo”… etc.?

Muerte de un ciclista: el cine de la disidencia

Muerte de un ciclista, 1955. España. 90 minutos. Blanco y negro.

-Director: Juan Antonio Bardem
-Guion: Juan Antonio Bardem
-Reparto: Lucía Bosé, Alberto Closas, Bruna Corrá, Carlos Casaravilla, Otello Toso, Alicia Romay.
-Productora: Coproducción España – Italia. Guión Films/Trionfalcine
-Premios: Festivam del Cannes: Premio de la Crítica Internacional.
-Género: Drama. Thriller. Cine Negro.

Sinopsis: Un profesor de universidad y su amante, una mujer casada de la burguesía, atropellan accidentalmente a un ciclista. Temerosos de que se descubra el adulterio, deciden ocultar el trágico accidente.

 

En la Escuela Buena Vista de Cracovia, viernes 25 de noviembre a las 19.40, con subtítulos en inglés.

La España franquista de los años 40 y 50 contaba con una industria cinematográfica razonablemente bien organizada teniendo en cuenta las condiciones en las que se encontraba el país tras 3 años de Guerra Civil (1936 – 1939). Dicha industria estaba controlada por un aparato de censura con dos pilares básicos; el propio Estado y, como no podía ser de otra manera, la iglesia. Ciertamente las labores de censura una vez finalizada la Guerra Civil en 1939 y hasta bien entrados los años 50 eran de un carácter tan sólo testimonial y apenas tuvieron que ejercer su función. Eran muy pocos los que, en aquellos lamentables años de subdesarrollo, tenían medios para la producción cinematográfica, siendo estos pocos además, personas afines al régimen de Franco.

El ensalzamiento de los valores patrióticos e incluso de la raza, las adaptaciones literarias, las adaptaciones históricas, la religión con sus “milagros”, el folklore usualmente bajo ambientes andaluces o las comedias blancas como válvula de escape de la triste realidad que se vivía en aquellos tiempos, constituían los temas más recurrentes de la industria cinematográfica de la época. Se podría decir que el cine caminaba en paz sin apenas sobresaltos, y la actividad censora se concentraba básicamente en controlar, no la producción nacional, sino el cine que venía de más allá de las fronteras.

En 1947, con el objetivo de mejorar los aspectos teórico – prácticos de la producción cinematográfica , fue creado el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), que en 1951 pasaría a integrarse en el Ministerio de Información y Turismo, para en 1962 cambiar su nombre por el de Escuela Oficial de Cinematografía. Fue precisamente en el IIEC donde coincidieron dos jóvenes estudiantes que alterarían la paz en la que se encontraba la industria cinematográfica española: Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem. Ambos estaban influenciados por la corriente cinematográfica  más destacada del momento: el neorrealismo italiano encabezado por cineastas como Antonioni, Rossellini, Visconti, De Sica o Giuseppe de Santis. El neorrealismo tiene como sello de identidad el reflejo de la situación económica y moral de la Italia de posguerra, las duras condiciones de vida marcadas por la desesperación, la frustración, la pobreza generalizada… Los rodajes se llevaban a cabo habitualmente en exteriores, y muy a menudo los actores no eran profesionales. El principal propósito del neorrealismo era el de mostrar la realidad tal cual era, sin ningún maquillaje.

Así, en los años 50 coinciden en España dos generaciones de cineastas: por un lado la “vieja guardia” que llevaba muchos años ya trabajando al “servicio” del régimen, y las primeras generaciones de jóvenes salidas del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, bien diferenciadas en sus particulares modos de hacer cine: uno más artificial, plagado de decorados, y el realista que se centra en los problemas reales de la gente, de profundo carácter crítico.

En 1955 se llevan a cabo las llamadas Conversaciones de Salamanca, que consistieron en un encuentro de profesionales de todos los sectores de la industria cinematográfica impulsado por el cineasta Basilio Martín Patino. Allí se llevó cabo un repaso de lo que se estaba haciendo desde el término de la Guerra Civil y se trató  de abrir nuevos horizontes creativos. Además las Conversaciones de Salamanca se convirtieron en el símbolo de una disidencia contracultural, con realizadores comprometidos en lo político – ideológico como el propio Juan Antonio Bardem.

“El cine español vive aislado; aislado, no sólo del mundo, sino de nuestra propia realidad. Cuando el cine de todos los países concentra su interés en los problemas que la realidad plantea cada día, sirviendo así a una esencial misión de testimonio, el cine español continúa cultivando tópicos conocidos… El problema del cine español es que no es ese testigo que nuestro tiempo exige a toda creación humana.”

                                                                                             Basilio Martín Patino.  

“El cine español actual es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico.”

                                                                                            Juan Antonio Bardem

Esta afirmación de J. A. Bardem tal vez estuviera equivocada en lo de políticamente ineficaz. El régimen de Franco siempre fue consciente de la importancia del cine, que bajo un eficaz control y sabiendo repartir adecuadamente las subvenciones se convertiría en una importante herramienta de adoctrinamiento y de propaganda que lograría marcar la mentalidad de toda una generación.

Bajo este panorama, en 1955 Juan Antonio Bardem filma Muerte de un ciclista, curiosa mezcla entre el neorrealismo italiano y el cine negro americano. Una película realmente claustrofóbica que retrata con destreza la rancia sociedad de aquellos años. Meticulosa y exquisita en su apartado técnico y grandiosa en su trama argumental, en la que una sencilla idea, el atropello y la muerte de un ciclista, da paso a un viaje al interior humano: infidelidades, dilemas morales, chantajes, sentimientos de culpa, con los principios éticos enfrentados a la supervivencia. La película fue calificada como gravemente peligrosa por la censura franquista e incluso llegó a prohibirse su exhibición, pero sin embargo logró un sonado reconocimiento internacional en el Festival de Cannes.

Estamos en una España donde una burguesía se mueve en automóvil y una mayoría se mueve a pie o en bicicleta, y es una trama policiaca o de intriga el marco que sirve a Bardem para anunciar una serie de cambios que poco a poco se van aproximando. Una sociedad minoritaria y dominante sostenida por el franquismo que defiende a toda costa su estatus social es mostrada corrompida por el egoísmo, por la hipocresía, las falsas apariencias, dominada por la mediocridad y con una doble o triple moral, entreteniéndose en organizar fiestas benéficas a fin de lavar sus sucias conciencias; para los niños pobres, para los niños tontos, tal y como exclama de manera despectiva uno de los personajes del film. Pero esta clase burguesa pronto se verá ahogada por los aires frescos de una nueva juventud fuerte, generosa y libre de prejuicios que pide a gritos cambios. En la película aparecen los que fueron los primeros movimientos estudiantiles universitarios que se enfrentarían al régimen franquista.

Muerte de un ciclista, al igual que otras tantas películas de su época de contenido crítico, se mantiene perfectamente fresca en nuestros días, y no puede considerarse un producto viejo pese a ser rodada hace ya más de 55 años. ¿Y es eso bueno? En absoluto, eso, lo que es, es preocupante.

Garbo: las largas piernas de la mentira (II)

Ya en el Reino Unido se inicia la colaboración entre Garbo y Tomás Harris, un oficial de los servicios secretos británicos del MI5. Ambos trabajaron a fin de perfeccionar  y ampliar la imaginaria red internacional de “agentes” a nada menos que 27; un rico estudiante venezolano, un marino griego, un indiscreto sargento del ejército de los  Estados Unidos, un curioso camarero gibraltareño constructor de túneles…, e inventaron tal cantidad de informes falsos que los servicios secretos alemanes no llevaron a cabo ningún intento de infiltración en Gran Bretaña. Para colmo, el mando alemán enviaba a Garbo grandes cantidades de dinero a fin de poder mantener su red de agentes y de este modo “comprar” las valiosas informaciones que éstos ofrecían. Los informes que eran enviados a los contactos alemanes a veces no era reales, otras si lo eran pero se enviaban con el retraso suficiente para que no fueran efectivos, y en otras ocasiones se trataba tan sólo medias verdades.

En la primavera de 1942 los aliados preparaban la invasión del norte de África con la llamada Operación Antorcha (Torch). Uno de los “agentes” ficticios de Garbo, llamado William Gerber (agente nº 2), estaba supuestamente destacado en la ciudad de Liverpool y podría haber enviado una información de gran valor al mando alemán acerca de la gran acumulación de buques de guerra que se concentraban en el puerto de dicha ciudad. Una información de tanta importancia no podía ser enviada a los alemanes… había que inventar algo de inmediato. El pobre William Gerber tuvo que morir, se encontraba ya muy enfermo de cáncer, razón de peso por la no pudo enviar informe alguno. Se publicó una esquela en la presa inglesa y así mismo la triste noticia fue enviada a la Abwerh alemana dónde el golpe debió ser bastante duro, pues este “agente” ya había suministrado anteriormente informes de gran valor. Así que los alemanes mandaron el pésame a la igualmente inexistente esposa, la señora Gerber, junto con una generosa pensión en agradecimiento a los servicios prestados por su difunto marido.  Hechos  como estos, además, fortalecerían aún más los lazos entre Garbo y sus controladores.

     Inglaterra debe ser tomada, destruida, saboteada y dominada, arruinando todo su potencial. Aunque a veces mi humor les haga sonreír, sé que aprecian los contenidos de mis mensajes más que cien periódicos y mil transmisiones, porque ésas sólo serían mentiras y mis escritos sólo revelan verdades. No me asusta la muerte porque soy un loco convencido de mis ideales. Preferiría morir antes que ser llamado demócrata. Con afectuosos saludos y un brazo alzado termino esta carta con un pío recuerdo por nuestros caídos.

                                                                                                                     Juan

Que los alemanes tenían gran estima, e incluso algo más que respeto, por su espía Alaric es algo que se vuelve a poner de manifiesto en 1943, cuando Junkers alemanes derribaron un indefenso DC3 que realizaba un vuelo regular entre Inglaterra y Lisboa, falleciendo  todo el pasaje incluido el afamado actor Leslie Howard. Garbo… o Alaric, al enterarse de la noticia, no tardó en ponerse en contacto con sus controladores mostrando su enfado e indignación, pues en el vuelo atacado podría haberse encontrado alguno de sus “agentes”. Los alemanes no volvieron a llevar a cabo ningún ataque a vuelos de carácter comercial. Fue así mismo en ese mismo año cuando el mando alemán decidió que las comunicaciones entre los agentes repartidos por el mundo y sus controladores se hicieran por radio. La idea no complicó las tareas de Garbo, que instantáneamente se inventó  un nuevo personaje, un operador de radio,  que se convertiría en su ayudante, y que, casualmente, estaba decidido a prestar sus servicios a la causa del Reich.

      Tras consultar personalmente el 8 de junio en Londres a mis agentes Jonny, Dick y Dorick, cuyos informes fueron enviados hoy, soy de la opinión, viendo las grandes concentraciones de tropas en el sureste y este de Inglaterra que no forman parte de las operaciones actuales, que estas operaciones son una maniobra de distracción diseñadas para confundir al enemigo y realizar el ataque decisivo en otro lugar. Debido a los continuos ataques aéreos en las áreas mencionadas, situadas en posición estratégica, el ataque seguramente tendrá lugar en el Paso de Calais.

                                                                        Mensaje de Garbo el 9 de junio de 1944, revisado por Hitler.

Los aliados finalmente decidieron desembarcar el 6 de junio de 1944 en Normandía y no en el Paso de Calais, y si los alemanes hubieran lanzado un contraataque es muy probable que la toma de Francia se hubiera complicado muchísimo o tal vez se habría hecho imposible. Seguramente no se hubiera podido intentar una segunda invasión ese mismo año, por lo que la II Guerra Mundial se habría prolongado. Los misiles V1 que estaban desarrollando los nazis habrían podido alcanzar Londres, y ¿hasta qué punto podrían haber desarrollado los V2? Además, parece probable que en uno o dos años hubieran podido crear la bomba atómica. El desembarco tenía que triunfar al precio que fuese, y por ello se puso en marcha un elaborado plan para tratar de engañar y confundir a los alemanes. Se hacía necesario jugar con factores como lugar, tiempo y magnitud de la invasión. Este complicado plan recibió el nombre de Operación Fortitude.

Por fortuna, se contaban con antecedentes positivos en estas tareas de engaño. Un ejemplo podría ser la Operación Mincemeat, puesta en marcha en 1943, y que se asocia a la invasión aliada de Sicilia. Básicamente, el plan trataba de hacer creer al alto mando alemán que los aliados pensaban invadir los Balcanes y Cerdeña y no Sicilia. Para lograrlo, y sabiendo que España pese a ser un país neutral durante la II Guerra Mundial simpatizaba con Alemania y que además había en su territorio una gran cantidad de espías nazis, arrojaron cerca de la costa de Huelva (Andalucía) un cadáver vestido de oficial de la Armada Británica, el cual portaba una serie de documentos secretos aliados manipulados para provocar el engaño. El objetivo era el de lograr que Hitler dispersara las fuerzas militares que mantenía en Sicilia. La operación fue un éxito, pese a que el truco del cadáver uniformado con documentos ya había sido puesto en práctica varias veces anteriormente.

La operación en la que participó Garbo de manera decisiva, Fortitude, constaba de dos partes. Fortitude Norte que estaba diseñada para hacer creer a los alemanes que la invasión no sería por Francia sino por el Mar del Norte, atacando Noruega, y Fortitude Sur en la que el engaño consistía en dar a entender que el ataque se llevaría a cabo por el Paso de Calais. Los alemanes convirtieron el Paso de Calais en la zona mejor defendida y fortificada de todo el Muro Atlántico que a su vez protegía toda la costa norte francesa. Todo ello controlado y supervisado por el que fue probablemente el mejor militar de toda la II Guerra Mundial: el mismísimo Generalfeldmarschall o Mariscal de Campo Erwin Rommel.

Se filtró que el carísmático general americano Patton sería el encargado de dirigir el ataque sobre las playas próximas a Calais, a fin de inmovilizar las tropas alemanas en sus proximidades. Patton contaba con un numerosísimo ejército preparado para su ataque; tanques de goma, camiones de cartón, aviones de madera, tropas falsas… todo ello bien repartido por el sureste de Inglaterra a la espera de ser embarcadas y que a buen seguro la Luttwaffe, fuerza aérea alemana, se encargaría de fotografiar en sus misiones de espionaje. Así mismo se simularon la multitud de radiotransmisiones propias de una gran fuerza militar que señalaban a Calais como el lugar del esperado desembarco aliado. La aviación aliada se encargó de lanzar mediante paracaídas grandes cantidades de provisiones y municiones en los alrededores de Calais para abastecer a inexistentes grupos de resistencia, y se bombardearon todos los sistemas de comunicaciones y transportes alemanes en todo el norte de Francia, haciéndolo con mayor intensidad, cómo no, en Calais. Todas estas acciones pretendían ser un enorme puzle que los alemanes tenían que resolver. Garbo, como no podía ser de otro modo, era una pieza importante dentro de la trama.

Por fin se presenta el Día D, 6 de junio de 1944, y durante la madrugada se pone en marcha la tan esperada operación de invasión de Europa a través de Normandía (Operación Overlord). Los servicios de inteligencia británicos entran en acción y Garbo informa a sus controladores alemanes de que el ataque ha sido lanzado, pero haciéndolo tan sólo 3 horas antes de que los aliados alcanzaran las playas de Normandía, retraso más que suficiente para no poner en peligro la operación, y sobre todo, indicando que el desembarco aliado en Normandía era una simple maniobra de distracción, y que mientras se estaba preparando la invasión real, que sería por el Paso de Calais. La suerte estaba con los aliados, en las oficinas de la Abwerh en Madrid no había nadie, y el mensaje que Garbo había enviado se examinaría sobre las 8 de la mañana, hora a la que los aliados ya habían alcanzado las playas. Para colmo, ese mismo día, el Mariscal Erwin Rommel, responsable del sistema defensivo atlántico en Francia, se encontraba en Alemania celebrando el cumpleaños de su esposa. Pese a todo esto, los combates que se desarrollarían en las playas serían dramáticos.

Nadie tuvo el coraje de despertar a Hitler aquella mañana para informarle de lo que estaba sucediendo y la resistencia nazi tras la complicada toma aliada de las playas fue bastante débil ya que el mando alemán no percibía este ataque como el principal. Durante los siguientes días Garbo y sus “agentes” estuvieron muy ocupados enviando gran cantidad de informes a sus controladores, asegurando y reiterando una y otra vez que el ataque principal vendría por Calais, y que lo sucedido en Normandía era sencillamente una operación de engaño. Las principales fuerzas militares nazis permanecerían inmovilizadas en Calais, lejos de los aliados, esperando un segundo ataque que jamás se produciría.

Lógicamente, meses después, llegó el día en el que el mando alemán cuestionó a Garbo. ¿Cómo es posible que tanto tiempo después del desembarco aliado en Normandía no se haya producido el de Calais?. Garbo, como maestro supremo del engaño tuvo una respuesta a la altura de las circunstancias: “Al parecer, la maniobra de distracción en Normandía ha sido más exitosa de lo esperado para los aliados. Así que han cancelado la segunda invasión”. Y los alemanes… así lo creyeron.

Seguidamente llegaron los ataques nazis a Londres con los misiles V1, y se decidió que se había presentado el momento de “retirar” poco a poco a Garbo de la escena. Se hizo llegar la información a Alemania de que Garbo había sido arrestado por un policía local, y sus transmisiones dejaron de ser tan frecuentes. A medida que los aliados iban avanzando sus  informes se iban mostrando más introspectivos y filosóficos, preguntándose qué es lo que se había hecho mal, qué es lo que pasaría con el Reich y lamentándose de que las cosas no fueran bien para Alemania. Garbo llevó el mayor engaño del siglo XX y probablemente uno de los mayores de la historia hasta el último momento.

Su última misión consistió en regresar a Madrid para reunirse con su controlador de la Abwehr, que lógicamente ya no “trabajaba” en la Embajada Alemana, quien no tenía ni la menor sospecha de que su principal espía les había estado engañando durante tantos años, recibiendo a Garbo lamentándose amargamente por haber perdido la guerra. Además de las gracias, ofreció a Garbo una gran cantidad de dinero como agradecimiento por los valiosos servicios prestados al Führer.

       La humanidad no podía tolerar ese satánico esplendor. Yo tampoco. Es por esto que luché contra la injusticia y el atropello con las únicas armas a mi alcance.

                                                                                                                                    Joan Pujol García

Tras la guerra Garbo desapareció de manera misteriosa, escondiéndose en Angola donde murió de malaria en 1949, aunque hubo quien dijo que había muerto por la mordedura de una serpiente.

Años después, el escritor Nigel West, interesado por la vida de Joan Pujol, decidió comprobar si la historia de la muerte del espía en Angola era cierta. Un hombre capaz de inventar tantos “cuentos”, tantos agentes, capaz de mantener engañado al alto mando alemán durante tanto tiempo podría haber inventado también su muerte para desaparecer por completo y ocultar que había sobrevivido a la guerra. En 1984 y tras algunas investigaciones en Barcelona una pista condujo a West a Caracas, Venezuela y poco tiempo después ya había recopilado los datos necesarios para intentar un contacto telefónico: .-¿El señor Juan Pujol García?, y tras un largo silencio West obtuvo la deseada respuesta: .- Si, soy Garbo.

Joan Pujol García, 50 años después, fue invitado a Buckingham Palace a recoger la medalla de la Orden del Imperio Británico MEB (Member of the Order of the British Empire) que le fue otorgada por los británicos en 1944. Garbo es la única persona que ha sido condecorada tanto por el bando aliado como por los nazis: el 29 de julio de 1944 los alemanes le concedieron la prestigiosa Cruz de Hierro, un particular galardón muy por encima al Oscar de Hollywood, que visto con la perspectiva del tiempo, reconoce su inmensa capacidad interpretativa más que sus servicios prestados al Reich. Había logrado desaparecer y al mismo tiempo vivir con una nueva identidad en Venezuela durante todos esos años, casándose de nuevo, teniendo hijos y montando negocios con el dinero que había ganado con sus servicios de espionaje. Finalmente, Joan Pujol García fallecería en Caracas, Venezuela, en 1988.

El espía que jamás espió. Movido tal vez por el dinero (cuando Joan Pujol se ofrece como colaborador al estallar la II Guerra Mundial, la situación de la España de posguerra se puede calificar como penosa y lamentable) o tal vez por un carácter idealista que buscaba un modo de cambiar el mundo. Su condición de autodidacta le convierte en un personaje único, lo que le permitió abrir su propio y genuino camino. Antítesis del concepto de espía clásico; sus métodos están mucho más próximos a los de timadores y trileros que a los de los sofisticados servicios secretos. La historia de este hombre es una de las más increíbles y apasionantes con las que uno se pueda encontrar, destrozando el famoso dicho popular que dice que la mentira tiene las patas muy cortas. Las mentiras de Joan, Alaric, v-mann 319 o Garbo no tienen patas, sino elegantes, esbeltas y kilométricas piernas, que le permitían estar siempre por delante del III Reich.

Red Arabel de Garbo:

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Garbo: las largas piernas de la mentira (I)

Mañana del 6 de junio de 1944. Desde la costa de Normandía ya se puede ver una gran flota de buques de guerra que se están aproximando. No es gran motivo de preocupación para el alto mando alemán; se trata únicamente de una gran maniobra de distracción puesta en marcha por los aliados, siendo evidente que el ataque real y principal se producirá más tarde en el paso de Calais. Toda la costa francesa a lo largo del canal de la Mancha se ha convertido en un gran casino donde está en juego el futuro de Europa.

Dos semanas después de que los aliados desembarcaran en Normandía la mayor parte de las tropas y recursos alemanes se encontraban protegiendo el paso de Calais. La Alemania nazi, pese a los acontecimientos sucedidos días atrás, aún permanece a la espera, sin lanzar ni un sólo contraataque sobre los aliados que están asentándose y reforzándose en Normandía. La 1ª División Panzer que parecía dirigirse al combate incluso se da la media vuelta, volviendo sobre sus pasos y renunciando al enfrentamiento. Pero… ¿Qué está ocurriendo? ¿Y si el mando alemán está siendo víctima de un engaño? No, no es posible… ¿Al mando alemán? Se trataría del mayor engaño del siglo XX y uno de los mayores de la historia.

Berlín cuenta con una valiosa información que proviene nada menos que desde Londres. Un espía, de nombre en clave Alaric, v-mann 319 (hombre de confianza 319), transmite durante horas cuando cae la noche. Alaric cuenta con una gran cantidad de contactos e informadores; la llamada red Arabel, que pasa todo tipo de información desde Glasgow, Liverpool, el este de Inglaterra… A su servicio están nada menos que 27 agentes y subagentes.

Unos años antes, cuando se produjo el estallido de la II Guerra Mundial, un joven matrimonio se presentó en la Embajada Británica en Madrid. De manera un tanto ingenua e idealista la pareja se ofrecía para colaborar en la lucha contra el fascismo. Los británicos, sorprendidos y extrañados ante la propuesta, rechazaron su ofrecimiento. Es evidente que este suceso no desalentó a este matrimonio, e inmediatamente la joven mujer mostró a su marido el modo de convertirse en una atractiva pieza para los británicos: haciéndose colaborador del III Reich. El joven se dirige ahora a la Embajada Alemana donde declara ser admirador de Hitler y asegurando ser capaz de obtener una visa que le permitiera establecerse en Londres. En esta ocasión su propuesta sí que resulta tentadora y bienvenida, y en muy poco tiempo el nuevo agente nazi está recibiendo entrenamiento y formación por parte de los servicios secretos germanos, el Abwehr, con el propósito de enviarlo a realizar labores de espionaje en Inglaterra. Su nombre en clave sería Alaric y su controlador, Federico Knappe, miembro de los servicios secretos alemanes destacado en la embajada de Madrid, le instruirá en el manejo de códigos cifrados. Pero, ¿Quién era realmente Alaric?

Joan Pujol García nació en Barcelona en 1912 dentro de una familia burguesa acomodada. Con el estallido de la Guerra Civil en España pasa a una situación de clandestinidad debido a su condición de desertor ya que no se presentó cuando fue requerido por el ejército republicano. Tiempo después lograría pasarse al bando Nacional, y al término de la guerra se casaría y se trasladaría a Madrid. Fue en Madrid donde, como se ha mencionado con anterioridad, se convierte en agente de la Abwehr, los servicios secretos del III Reich. Pujol logró hacer creer a sus controladores nazis que se había trasladado a Londres, lo cual era totalmente falso: realmente se había trasladado junto con su mujer Araceli a Lisboa. Ante él se presenta en este momento la complicada tarea de inventar informaciones que enviar a sus controladores alemanes que contaran con la suficiente credibilidad. Joan no sabe nada de inglés y jamás ha pisado el Reino Unido, así que sólo le queda convertir la biblioteca en su principal fuente de información. Allí pasaría gran parte de su tiempo consultando mapas, periódicos, revistas…  y muy pronto se inventaría a su primer agente ficticio: un piloto de la compañía aérea holandesa KLM que aún mantenía vuelos regulares entre Inglaterra y Lisboa. Aseguró a los alemanes que este piloto se podría encargar de traer y llevar los mensajes desde el Reino Unido hasta Lisboa y viceversa. En Lisboa la correspondencia secreta  sería recogida por una supuesta amante que Joan decía tener. Los mensajes tenían apariencia de cartas de amor, y primeramente se descifraban, se volvían a cifrar con un nuevo código para finalmente ser enviados a Berlín. Los informes, principalmente, se referían a movimientos de la flota británica que Pujol creaba ayudándose de un mapa de Inglaterra, un diccionario de términos militares, guías de navegación…

Otra de las creaciones de Joan Pujol fue el “agente” J5 , una secretaria del Ministerio de la Guerra británico que se había convertido en amante de propio Pujol o Alaric. El Abwehr alemán pronto se percató de la importancia de mantener un informador dentro de tan señalado ministerio, y comenzaron a mandar grandes sumas de dinero para  satisfacer a esa dama con todo tipo de regalos.

En 1942 Joan empezaba a tener problemas para enviar información a los alemanes, no había estado nunca en Inglaterra y, por supuesto, no tenía ningún informador allí. Eso le había llevado a cometer algún error en sus labores de espía; en un informe a su contacto alemán, Joan aseguró que en una visita a Glasgow había tenido la oportunidad de conocer a unos estibadores del puerto que “harían cualquier cosa por una botella de vino”. Por fortuna, parece ser que los alemanes  tampoco estaban muy enterados de las preferencias escocesas en lo que a bebidas alcohólicas se refiere. Además Joan se siente angustiado ante la posibilidad de ser descubierto, y por su mente aparece ya la idea de dejarlo todo y escapar a Brasil.

Joan duda que los informes que envía regularmente a sus controladores resulten lo suficientemente creíbles. Desconoce el grado de confianza de sus superiores, ¿sospecharían que su trabajo era todo un engaño? Era necesario cerciorarse. Para ello su esposa Araceli regresa a Madrid. Un sorprendido Federico Knappe, el controlador de Alaric en Madrid, recibe la visita de una guapa joven que se muestra muy preocupada, su marido se ha marchado a Londres y apenas tiene noticias suyas. Además afirma que sabe que el señor Knappe ha mantenido reuniones con su esposo. Knappe finge no saber nada, pero la joven muestra su desesperación, enseña la foto de un niño pequeño… Finalmente, Knappe termina asegurando a la muchacha que Joan estaba realizando unos trabajos importantísimos para el futuro del III Reich.

Pero Joan ya empezaba a tener la certeza de que su trabajo para los servicios secretos alemanes podría ser ya un gran aliciente a fin de lograr ser reclutado por los servicios secretos británicos. Volvió a intentarlo una vez más en la Embajada Británica en Lisboa, ofreciéndose como agente doble y explicando que era un auténtico espía alemán en contacto directo con el mismísimo Abwehr. En esta ocasión los ingleses aceptaron su interesante propuesta y decidieron contar con sus servicios, enviándolo, ahora sí, a Inglaterra con su nuevo nombre en clave: Garbo, en referencia a las dotes interpretativas de la actriz Greta Garbo. Joan había permanecido un total de once meses en Lisboa fingiendo estar en Londres.

Los códigos secretos de Alaric:

A finales de 1942 los alemanes pusieron a disposición de Alaric un código de cifrado para el envío de mensajes e informes a su controlador en Madrid. Este código era relativamente frecuente dentro de los servicios de espionaje del III Reich, y consistía en un sistema de sustitución polialfabética que se basaba en cinco alfabetos diferentes.  El 25 de diciembre Alaric recibió de sus superiores una clave como la siguiente:

Tomemos la primera letra de nuestro mensaje y cifrémosla con el primer alfabeto, segunda letra con el segundo alfabeto y así continuaremos hasta la quinta letra, que será cifrada con el quinto alfabeto. Seguidamente cifraremos la sexta letra con el primer alfabeto y continuaremos de modo sucesivo.

Cifremos un mensaje: “BUQUES DE GUERRA EN PUERTO”.

1º – Dividimos el mensaje en grupos de cinco letras:

         BUQUE SDEGU ERRAE NPUER TO

2º – Ahora prestamos atención al código de cifrado, observando que a la primera letra del texto, la letra B, le corresponde la letra H del primer alfabeto, a la segunda letra de nuestro texto, la U, le corresponde la letra Z en el segundo alfabeto, a la tercera letra, la Q, le corresponde la letra R del tercer alfabeto…etc. El resultado del proceso de cifrado sería el siguiente:

         HZRLI YHXWV KRIQI TPKUQ ZO

Posteriormente, en 1943, Alaric recibió instrucciones para que empleando la misma tabla procediera a un doble cifrado, es decir, que volveríamos a repetir la operación con el mensaje que anteriormente hemos obtenido. Pero no pasaría mucho tiempo para que los alemanes se percataran de que este sistema no ofrecía demasiada seguridad y lo cambiaron radicalmente en las transmisiones que se llevaban a cado desde y hacia España.

20 – N: elecciones generales en España.

Son tiempos de campaña electoral en España; cada espacio se empapela con los carteles de los candidatos, se dedica gran cantidad del espacio radiofónico, los eslóganes son sencillos, breves y concisos, diferentes vehículos recorren las ciudades emitiendo mensajes por su megafonía, se reparten miles de folletos, se organizan mítines en todos los puntos del país y los candidatos viajan rápidamente en avión y coches de un lado a otro…

Todos estos métodos se pusieron en práctica en los años 30, coincidiendo con las elecciones en la República de Weimar, y fueron creados por un tal Joseph Goebbels, jefe de Propaganda del por aquel entonces minoritario Partido Nazi (NSDAP). 80 años después estos métodos están en plena vigencia y según la ley española, las campañas electorales están financiadas por el Estado. Viajes, hoteles, carteles, alquileres de espacios…

Magistral discurso del alcalde de Villar del Río en la maravillosa película Bienvenido Mr. Marshall (1953) de Luis García Berlanga. Maravillosos José Isbert y Manolo Morán en el balcón del ayuntamiento.

Engaña: un túnel a ninguna parte.

6.976. Son 6.976 los metros de trabajo, sangre, talento, sudor y muerte. También son 280 millones de pesetas, (1.700.000 euros), toda una fortuna para la época (años 50), y más de ocho años de trabajos los invertidos para excavar un túnel que finalmente nos conduce a ninguna parte. Además de todo esto se construyeron estaciones como la de Yera, sustentada por 32 arcos de hormigón de 50 metros de altura cada uno, dos poblados para dar cobijo a los presos  que llevarían a cabo la obra, se levantaron puentes y viaductos y se excavaron un total de 5 túneles más, a parte del de la Engaña, de los 9 que había en proyecto.

La península ibérica cuenta con una gran cantidad de kilómetros de costa y con dos zonas portuarias de vital importancia. La zona cantábrica, en el norte, y la mediterránea en el este, y es a principios del siglo XX cuando se proyecta unir mediante ferrocarril los puertos marítimos de Santander y Valencia, de un mar a otro, para ahorrar de este modo a los barcos la semana que tardaban en rodear la península. Las obras se ponen en marcha, y se trabaja a ritmo acelerado hasta que en 1930, y a falta de tan sólo 63 kilómetros (en amarillo en el mapa) los trabajos se paralizan de manera repentina. ¿Cuáles fueron las razones que provocaron esta detención? Parece ser que estas nuevas infraestructuras suponían una amenaza al puerto de Bilbao, y aparecieron presiones políticas para parar la obra. En España este tipo de situaciones poco tienen de extraño, pues es habitual el prestar mayor atención a lo que hace o tiene la región vecina que al sentido común, de ahí que existan nada menos que 50 aeropuertos repartidos por el país.

Al poco de la finalización de la Guerra Civil, en 1941, se vuelven a poner en marcha los trabajos, con la complicada tarea de atravesar la Cordillera Cantábrica mediante una serie de túneles, entre los que destaca, como gran obra de ingeniería adelantada a su tiempo, el gran túnel de la Engaña, con sus casi 7 kilómetros de longitud, siendo en aquellos años el más largo de España y que se encuentra entre Vega de Pas (Cantabria) y Pedrosa de Valdeporres (Burgos). Sus grandes dimensiones estaban concebidas para alojar los dos sentidos de las vías. Las obras a las que ahora se retorna de nuevo avanzan muy lentamente debido a la tremendamente complicada orografía del lugar y al duro clima invernal que se suma a unas penosas y duras condiciones de trabajo. Durante los primeros años no había electricidad ni apenas maquinaria, y se trabajaba en jornadas de 12 horas, lo que nos trae a la memoria  escenas propias del western de temática carcelaria, como las del  fenomenal El día de los tramposos (There Was a Crooked Man) protagonizada por Kirk Douglas y Henri Fonda, ahora sin ningún, eso sí, tono de comedia. Los trabajadores fueron en un principio y en gran número, prisioneros republicanos de guerra traídos desde diferentes prisiones o campos de concentración como el cercano de Valdenoceda (Burgos), y muchos enfermaron de silicosis al respirar el polvo que generaba la perforación de la montaña, resultaron heridos o murieron a causa de los habituales desprendimientos de rocas. Tiempo después fueron los operarios de la empresa Portolés y Cía quienes se encargaron de los trabajos, siendo denominados por los haitantes de la zona como “portoleses”.

Una vez finalizados los trabajos del túnel de la Engaña en 1959, la infraestructura más importante de esta obra, se produciría una nueva y definitiva paralización como consecuencia, nuevamente, de las presiones provenientes del País Vasco sumadas a la falta de confianza de los gobernantes de la época en el ferrocarril, al que se le cuestiona su rentabilidad. Jamás atravesó ningún tren este grandioso túnel, y tan sólo, durante años, las gentes de la zona han sido los únicos que lo han atravesado con sus propios vehículos, sobre todo durante las épocas invernales, para de este modo evitar los nevados puertos de montaña que comunican unos valles con otros, hasta que en 1999, debido a la humedad y a la falta de mantenimiento, un desprendimiento cerca de su boca sur provocó que el túnel quedara cerrado.

Hasta hace poco tiempo existían algunos planes para recuperar el túnel con una carretera, pero parece que estos proyectos se han quedado olvidados en algún cajón, resultando totalmente abandonada por las administraciones esta gran obra, testigo de una de tantas aberraciones políticas y esperando su tren. Y es que, tal y como podemos leer en una de las numerosas pintadas: “Los ingenieros hicieron este ferrocarril, los políticos lo destruyeron y el sentido común sigue pidiendo su terminación”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Andrés do Barro – O tren

O tren que me leva pola beira do Miño,
me leva e me leva polo meu camiño.
O tren vai andando pasiño a pasiño
e vaime levando cara o meu destiño.

O tren que me leva camiña e camiña,
vai votando fume, corre pola via.
O rio va felto un mar de ledicias.
No tren pouco a pouco volto a miña Galicia

La Celestina, Fernando de Rojas (II)

Calisto, perdidamente enamorado de la joven Melibea se encuentra confuso, paralizado y sin saber muy bien qué hacer para lograr acercarse a su amada.  Desesperado, habla con su compañero, el becario Sempronio, el cual no duda en recomendarle los servicios de una vieja alcahueta llamada Celestina, asegurando al sorprendido Calisto que la vieja es capaz de doblegar voluntades gracias a su charlatanería, siendo además una experta en conjuros mágicos y en feng shui, y que para colmo regenta un prostíbulo. La idea resulta demasiado tentadora, pero… un joven como Calisto, educado, además de mileurista gracias a un fenomenal contrato temporal, ¿debe recurrir al amor blasfemo e indigno que le propone su amigo el becario? Nunca y en ningún caso. Calisto ha reflexionado y sabe que sus sentimientos hacia la joven Melibea son algo que roza lo místico, y su expresión sólo puede ser noble y caballeresca, siguiendo siempre los pasos que marca el llamado amor cortés, con el goce y disfrute lujurioso y carnal en un segundo o tercer plano, siempre lo suficientemente alejado como para no contaminar sus nobles sentimientos.

Calisto comienza a forzar encuentros “casuales” con la joven Melibea, en el mercado, a la salida de la iglesia, en los verdes prados que hay junto al río… y las miradas se cruzan, apartándose de manera rápida durante los primeros encuentros, y siendo más sostenidas tiempo después. Calisto es un muchacho paciente y lleno de virtudes que Melibea poco a poco irá descubriendo.

Hasta que un buen día, al mismo tiempo que la lluvia caía en la ciudad, la suerte lo hacía sobre Calisto. Melibea estaba sola, en la calle, sin protección alguna bajo una persistente tormenta. El joven, corre rápido y le ofrece su brazo para conducirla a una taberna cercana. La taberna, acogedora y cálida, ofrece entre sus manjares y delicias un curioso plato innovador, de origen otomano y conocido como ke-bab, importado por los españoles tras la batalla naval de Lepanto en 1571 contra el poderoso imperio turco, y que poco a poco se impondría al insulso, caro y siempre escaso shushi, cuyo origen proviene de las indias más lejanas de todas, probablemente de Cipango, y que pese a consistir en un simple pescado crudo, resultaba ser lo más chic en la sociedad de la época.

Los ojos de Melibea brillaban y permanecían cerrados durante los instantes precisos en los que saboreaba tan delicioso manjar. Sus labios, sonrosados y pequeños, se mostraban insinuantes. La joven, reconfortada, sonrió al Calisto, y tras la cena ambos caminaron charlando sobre banalidades hasta que se despidieron junto a la puerta de la casa de la muchacha, no sin antes concertar un nuevo encuentro para la siguiente semana.

Fue de este modo como poco a poco Melibea descubrió al joven caballero Calisto. Su actitud siempre atenta y detallista y sus maneras serviciales y atentas no pasaron inadvertidas a la joven, y pronto comenzó a sentir un cosquilleo en el estómago ante la presencia de Calisto. Inevitablemente ella también cayó enamorada.  Las numerosas leguas recorridas en largos y habituales paseos a orillas del río junto con las confesiones de íntimos secretos durante otoñales tardes en los jardines de la ciudad, propiciaron que se presentara el momento que tanto había deseado y esperado Calisto. Llegó la hora de declarar formalmente su amor, el cual fue correspondido y oficializado poco tiempo después ante el padre de Melibea, Pleberio. Pleberio aseguró sentirse muy feliz si su hija se sentía de igual modo, y brindaron con vino por la buena noticia, deseando amor y salud a la joven pareja.  Finalmente con un optimismo desbordante y bajo la influencia del vino, Pleberio se puso en pie dispuesto a pronunciar unas palabras:

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¡Oh amor, amor! Que no pensé que tenías fuerza ni poder para obsequiar a tus clientes. ¿Quién te dio tanto poder? Si no amases a tus sirvientes no les darías tanta excitación y dulzura. Dulce nombre te dieron, y tal son los hechos que haces. Alegra tu sonido y espléndido es tu tratamiento. Bienaventurados son todos los que conociste o de los que te preocupaste. Aunque ciegos son tus ministros, siempre pueden sentir el agradable permio que obtienen de tu servicio.

                                                                                                                        Pawel Dyras

¡Oh amor, amor! Quién no te ha sentido una vez no puede decir que viva. Tanta fuerza, tanta alegría y tanta luz en vida que nos das. Para los amantes el aire tiene un olor maravillosos, el sol brilla con más intensidad durante el día y por la noche las estrellas se hallan más cerca de la Tierra, son más visibles y la Luna siempre es llena.

Contigo se puede creer en todo. Sólo tú permites olvidar todo lo malo que pasó en la vida y sólo tú das la esperanza que no muere. ¡Amor, amor! ¿Quiénes seríamos nosotros sin ti?

                                                                                                                                Anónimo

¡Oh amor, amor! ¡Qué palabra más bonita! Quien te inventó conocía el sonido del paraíso. Tu nombre es el reflejo de la perfección y de la dulzura de la rica miel. Felices son los que te han captado y comprenden la profundidad y la complejidad de tu ser omnipresente. Eres la causa del todo: de la sonrisa en los labios del amante, del latido acelerado del corazón querido, de las lágrimas de la felicidad, del toque de la mano cariñosa, de los poemas eróticos y del encantamiento seductor. ¡Qué poder incomprensible tienes!

Cambias la vida de los más humildes que no tienen nada, así como de los que disfrutan de las riquezas innumerables de este mundo. La hora de tu llegada es un enigma inexplicable y la sorpresa de la instantánea comprensión mutua. Das alas a los pintores, escultores y escritores. Si no existieses no seríamos capaces de descorrer un poco el velo del cielo, del mundo perfecto que nos ofrece las emociones más fuertes y nos trae la presencia del alma querida, de nuestra media naranja. Te ponen un arco en la mano para que tus flechas puedan acertar a los corazones solitarios. En tu ser está impresa la memoria primordial de los días del Edén. Si no te tuviéramos seríamos ciegos en la oscura cueva de la melancolía. Bienaventurados los que te conocen y respetan tus leyes. La vida está más llena si la adornamos con tu magnetismo irresistible.

Monika Stawarska

Textos redactados por los alumnos de nivel C1+ de español de la escuela Buena Vista de Cracovia.

La Celestina, Fernando de Rojas (I)

La Celestina, de Fernando de Rojas, escrita durante el reinado de los Reyes Católicos, (su primera edición conocida es de 1499) es una de las obras cumbres de la literatura española.

La obra se inicia con el encuentro casual de los jóvenes Calisto y Melibea en el huerto de esta última, y pese a ser Calisto en un inicio rechazado, cae perdidamente enamorado de la bella joven. Debido a esto rápidamente busca el consejo de su criado Sempronio, quien pone el caso en manos de una vieja, antigua prostituta, regente de un prostíbulo y siendo al mismo tiempo alcahueta profesional, llamada Celestina. La vieja, haciéndose pasar por vendedora de diversos artículos, entra en las casas, y de este modo actúa de casamentera o bien trata de concertar citas amorosas.

 

alcahuete, ta.1. m. y f. Persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita.

Un segundo criado de Calisto, Pármeno, trata de persuadir a su amo para que no recurra a los servicios de la vieja, pues conoce sus modos y malas artes perfectamente al haber sido su madre maestra de la Celestina en el pasado. Calisto, lejos de agradecer la buena voluntad y la sinceridad de su criado, acaba despreciándolo, pues en su mente tan sólo se encuentra la idea de satisfacer sus deseos. Pármeno se convierte en un obstáculo para los propósitos de Celestina y Sempronio, que tratan de obtener una generosa recompensa del joven y enajenado Calisto en forma de diferentes riquezas y regalos.

Celestina no tarda en hacer uso de su poder dialéctico y en prometer los favores de una de sus pupilas a un confundido Pármeno, el cual pronto verá su voluntad secuestrada. La vieja ahora puede lanzarse a debilitar la voluntad de Melibea, recurriendo a la magia mediante un conjuro a Plutón, y volviendo a poner en marcha sus habilidades dialécticas para lograr nuevamente sus propósitos: Finalmente Melibea cae perdidamente enamorada de Calisto.

Calisto rebosa felicidad, y muy agradecido a la vieja alcahueta, la recompensa con una valiosa cadena de oro que no tardará en convertirse objeto de discordia, pues Celestina, cegada por la codicia, se niega repartir el premio con los criados, Sempronio y Pármeno, quienes tirarán por la calle del medio y asesinarán a la vieja. Pero para su desgracia los dos jóvenes no tardarán en ser apresados para ser, poco después, decapitados.

En este momento entran en escena dos muchachas que prestan sus servicios carnales en el prostíbulo de la vieja asesinada, y que eran las amantes de los dos muchachos ejecutados, las cuales  no dudarán en ponerse en contacto con Centurio, un fanfarrón cuya fuerza se le va por la boca, para que asesine a Calisto. El incompetente Centurio, tan sólo será capaz de armar un alboroto en plena calle, mientras Calisto y Melibea gozan de su amor. Calisto alarmado por los gritos que provienen de la calle, y pensando que sus criados están en peligro, corre en su auxilio, saltando el muro de la casa de su amada y queriendo la mala fortuna que perdiera el equilibrio para caer desde una altura considerable, perdiendo así la vida.

Melibea, desesperada ante tamaña fatalidad, acaba suicidándose, terminando la obra con el lamento y el dolor de Pleberio, padre de la joven, roto ante la trágica muerte de su hija:

¡Oh amor, amor! ¡Que no pensé que tenías fuerza ni poder de matar a tus sujetos! (…) ¿Quién te dio tanto poder? ¿Quién te puso nombre que no te conviene? Si amor fueses, amarías a tus sirvientes. Si los amases, no les darías penas. Si alegres viviesen, no se matarían, como ahora mi amada hija. Todo eso causas. Dulce nombre te dieron, amargos hechos haces. No das premios iguales. Inútil es la ley que no es igual para todos. Alegra tu sonido, entristece tu trato. Bienaventurados los que no conociste o de los que no te preocupaste. (…)

Ciego te pintan, pobre y mozo. Te ponen un arco en la mano, con que tiras a tientas, más ciegos que tú son tus ministros (los enamorados), que jamás sienten ni ven el desagradable premio que sacan de tu servicio (…) La leña que gasta tu llama son almas y vidas de humanas criaturas.

Texto adaptado.